EL NAUFRAGIO DE LA ECONOMIA
Con el nuevo macroplan para estimular la economía que ha puesto en marcha esta semana, el presidente de EEUU, Barack Obama, pretende "mantener vivo el sueño americano" en medio de la crisis a la vez que nada a contracorriente, pues la Reserva Federal no ve nada claras las perspectivas de recuperación.
Casi 790.000 millones de dólares, aprobados la semana pasada por el Congreso, que para Obama serán vitales para luchar contra la crisis.
El plan destina 275.000 millones de dólares a rebajas fiscales y cerca de medio billón a infraestructuras, energía y educación, y pretende sentar las bases de una nueva "economía verde", reformando el sistema regulador, apuntalando el sector financiero y ayudando a los damnificados de la crisis hipotecaria.
Obama ayudará también con 75.000 millones de dólares a nueve millones de propietarios de viviendas amenazados y doblará el importe de las ayudas a las entidades hipotecarias semiestatales Freddie Mac y Fannie Mae, de 100.000 a 200.000 millones de dólares, para garantizar la fortaleza y la seguridad del mercado y el acceso a los préstamos para vivienda.
Pero al margen de la desconfianza política que genera en la oposición republicana el plan de Obama, la Reserva Federal (Fed) ha echado un jarro de agua fría al plan de estímulo, al rebajar sus pronósticos económicos para este año y vaticinar una posible contracción.
La Fed cree que el PIB en 2009 puede reducirse entre un 0,5 y un 1,3%, mientras que en octubre veía un crecimiento del 1,1%. En cualquier caso, la Fed es más optimista que el Fondo Monetario Internacional (FMI), que prevé una contracción del 1,6% para EEUU.
Y es que los datos son elocuentes: la construcción de viviendas cayó el 16,8% en enero, la cifra más baja desde que existen registros en 1959, y la producción industrial el 1,8%, debido sobre todo al descenso de las ventas de automóviles.
La inflación subió en enero por primera vez en seis meses (0,3%), sobre todo por culpa de la energía, pero la tasa interanual se mantuvo sin cambios, algo que no ocurría desde 1955.
El presidente de la Fed, Ben Bernanke, advirtió de que la entidad suspendería sus intervenciones extraordinarias en los mercados antes de que estas generen inflación.
El sector del automóvil sigue haciendo aguas. Los fabricantes General Motors (GM) y Chrysler han planteado al gobierno sus planes de reestructuración, para los que necesitan 21.600 millones de dólares adicionales a los 17.400 millones ya concedidos, y que prevén despidos masivos en EEUU y en sus empresas en todo el mundo.
Una consecuencia de esta situación es el anuncio de insolvencia de la histórica firma sueca Saab, filial de GM, prácticamente en quiebra, como otras marcas del grupo estadounidense (Hummer, Saturn) destinadas a desaparecer.
Francia anunció esta semana medidas para afrontar la crisis por 2.600 millones de euros, que irán a parar a sectores sociales.
Alemania aprobó un paquete de estímulo económico de 50.000 millones de euros, y el gobierno abrió la puerta a la nacionalización de los bancos afectados por la crisis financiera, con un proyecto de ley que ha generado las críticas de los representantes de la industria que temen una creciente influencia del Estado en la economía.
La economía japonesa, la más afectada de todas las desarrolladas, se contrajo entre octubre y diciembre por tercer trimestre consecutivo el 12,7%, y un crecimiento negativo en 2008 del 0,8%. El Banco de Japón anunció más ayudas financieras por valor de 10.700 millones de dólares.
Las previsiones del FMI y de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) creen que la recuperación económica será difícil en 2009 y factible en 2010, siempre que los planes nacionales de reactivación se coordinen y se reestructure el sistema financiero.
Tras el escándalo Madoff, otra nueva estafa piramidal tambaleó el edificio financiero: el supervisor del mercado estadounidense acusó al banquero Robert Allan Stanford de un fraude de 8.000 millones de dólares, casi un tercio de ellos captados en Venezuela, cuyo gobierno nacionalizó de inmediato las actividades locales.
Otro asunto bancario fue la decisión del helvético UBS de pagar una multa de 780 millones de dólares al gobierno de EEUU y facilitar los nombres de 300 clientes estadounidenses a los que ayudó a defraudar al fisco. El asunto seguirá en el terreno judicial y, aunque se ve como una excepción, afecta al celoso secreto bancario suizo.
La semana bursátil deparó pérdidas importantes en las plazas mundiales, con Wall Street cediendo más del 6%. El petróleo se vendió a la baja en Londres y al alza en Nueva York, en torno a los 40 dólares/barril, mientras que el euro cotizó en Fráncfort a 1,26 dólares

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